Pisos, técnicas y terminaciones de pulido
Una guía para entender qué piso tenés, qué se le puede hacer y cómo queda cada terminación. Usala como referencia antes de pedir el presupuesto: cuanto más claro tengas el material y el estado del piso, más rápido te podemos cotizar.
Tipos de piso que pulimos
Trabajamos sobre pisos de piedra, cementicios y cerámicos. Los pisos de madera (parquet, pinotea, entablonados) no entran: esos se plastifican, que es otro oficio.
- Mosaico granítico
- Baldosa de cemento con carga de piedra granítica (granza) en la cara vista, muy usada en Argentina entre 1940 y 1980. Admite pulido a plomo y cristalizado.
- Mosaico calcáreo
- Baldosa artesanal de cemento con pigmentos y dibujos geométricos en la capa superior (2 a 4 mm). Se pule con rebaje mínimo para no perder el diseño, y conviene sellarlo.
- Granito reconstituido colado in situ
- Mezcla de cemento y granza de granito volcada y alisada en obra, sin juntas. Se pule como una sola superficie continua; típica en palieres y casas de zona norte y oeste.
- Granito natural
- Roca ígnea (placas de granito) usada en pisos, mesadas y escaleras. Alta dureza; se pule con paños de diamante de grano creciente y acepta cristalizado químico.
- Mármol
- Roca metamórfica de base carbonato de calcio (Carrara, travertino, Portoro). Más blando que el granito; se rebaja con grano fino y se cristaliza con cristalizador ácido.
- Cemento alisado y microcemento
- Superficies cementicias continuas. Se diamantan para emparejar y se sellan o pulen a brillo; el microcemento requiere grano fino para no atravesar la capa.
- Porcelanato y cerámica esmaltada
- Piezas cerámicas de baja absorción. No se “pulen” para dar más brillo, pero sí se rectifican: se rebajan los cantos y el desnivel entre piezas (los “labios”).
Técnicas y terminaciones
El resultado final depende de qué proceso se aplica y hasta qué grano se llega. Estas son las opciones que se combinan en cada trabajo.
- Desbaste
- Primera pasada con grano grueso (30 a 60) que saca cemento de carpeta, manchas profundas, ceras viejas y adhesivos, y empareja la superficie.
- Pulido a plomo
- Rebaje hasta dejar todas las piezas en un mismo plano, eliminando las diferencias de altura entre mosaicos. Máximo resultado, pero consume más espesor del piso.
- Pulido sin plomo (o “al natural”)
- Se respeta el relieve existente y solo se pule la cara de cada pieza. Menos invasivo, indicado cuando el mosaico es fino o de valor histórico.
- Cristalizado
- Aplicación de cristalizador ácido con lana de acero y calor de fricción: reacciona con el carbonato del mármol o el granito y forma una capa dura y brillante.
- Vitrificado
- Sellador que penetra y cierra el poro del piso. Se usa sobre todo en cemento, hormigón y mosaico calcáreo para hacerlos más resistentes a manchas y humedad.
- Abrillantado
- Pasada final de brillo con grano muy fino (1500 a 3000) o con pasta, sin rebaje. Es mantenimiento, no recupera un piso muy gastado.
- Plastificado con resina
- Capa de resina poliuretánica sobre el piso pulido (más común en mosaico). Da una película protectora; requiere 24 a 48 h de secado.
- Sellado antimanchas
- Impregnación hidro-oleofugante que no cambia el aspecto pero evita que líquidos y grasas penetren en mármol y calcáreo porosos.
Herramientas e insumos
Saber con qué se hace el trabajo ayuda a entender el presupuesto y por qué el pulido profesional no se reemplaza con una máquina de alquiler.
- Pulidora planetaria
- Máquina de varios platos que giran sobre su eje y sobre un eje central. Cubre superficies grandes de forma pareja; ideal para pisos continuos y granito in situ.
- Pulidora de una cabeza (rotativa)
- Equipo de un solo plato, más maniobrable. Se usa en ambientes chicos, bordes, escaleras y para el cristalizado.
- Paños y discos diamantados por grano
- Abrasivos con polvo de diamante identificados por número de grano (30, 60, 120, 220, 400, 800, 1500, 3000). Se avanza de menor a mayor sin saltear pasos.
- Cristalizador ácido
- Producto a base de fluorsilicato o sales ácidas que reacciona con la piedra calcárea. No es una cera ni un plástico: modifica la superficie del propio material.
- Aspiración acoplada
- Campana y aspiradora conectadas a la pulidora que captan el polvo en el momento. Permite trabajar en casa habitada con muy poca suciedad.
- Tacos y piedras de mano
- Abrasivos manuales para los lugares donde no llega la máquina: rincones, contra zócalo, umbrales y peldaños.
Problemas frecuentes del piso
Motivos habituales por los que un piso se ve mal y qué se hace en cada caso. Sirve para saber si tu piso es candidato a pulido.
- Opacidad por ceras acumuladas
- Capas de cera y autobrillo de años que amarillean y esconden el color real. El desbaste las saca y aparece el mosaico o el granito original.
- Juntas y piezas desparejas
- Diferencias de altura entre mosaicos por asentamiento o colocación. Se resuelven con pulido a plomo; si son muy grandes, primero se reemplazan piezas.
- Carpeta de cemento sobre el mosaico
- Cuando se colocó otro piso encima con mezcla, queda una capa dura tapando el mosaico. Se puede levantar y recuperar el piso original con desbaste.
- Manchas de humedad y de óxido
- Marcas que penetraron el poro del calcáreo o el mármol. El pulido saca las superficiales; las profundas se atenúan y después se sella para frenar nuevas.
- Rayas y desgaste de tránsito
- Micro-rayado en zonas de paso y frente a puertas. Se recupera con pulido de grano medio a fino y, en mármol y granito, cristalizado.
- Mosaicos flojos o “bailan”
- Piezas sueltas que suenan hueco. Se refijan antes de pulir; pulir sobre un mosaico flojo lo termina de romper.
Zonas que cubrimos
Trabajamos en toda la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires: Zona Norte, Zona Sur y Zona Oeste. Elegí tu zona para ver el detalle del servicio.
Buenos Aires y GBA
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